Así como ocurre con cualquier persona, las relaciones evolucionan, maduran y crecen a lo largo del tiempo. Ser consciente de esto va a permitir gestionar mejor las diferencias, conflictos o dudas que puedan surgir, fortaleciendo la relación.

Además, conocer estas etapas va a permitirnos entender por qué no sentimos lo mismo al comienzo de la relación que años después.

Si bien es cierto que ninguna relación es igual y cada una sigue su ritmo y tiene sus características específicas, sí podemos identificar 6 etapas que se suelen dar con frecuencia en la mayoría de las relaciones.

Enamoramiento

Es la etapa de la relación que se caracteriza por ser más intensa, llena de emociones. Es la etapa de las clásicas ‘mariposas en el estómago’ y grandes deseos de no separarse de la persona. 

El deseo y la pasión son dos elementos clave de esta etapa que potencian la creatividad, las ganas de soñar en la pareja y de sorprender.

En esta etapa salen a relucir los elementos comunes en la pareja pero no los que las hacen diferentes, lo cual maximiza el entendimiento y la comprensión durante este tiempo.

Suele ser una etapa intensa y especial de conocimiento mutuo.

Conocimiento

En esta etapa, los miembros de la pareja empiezan a mostrarse 100% como son, dando lugar al conocimiento más profundo de la otra persona. Con lo que, suele ser común que en esta etapa empiecen a aparecer ciertas diferencias y discrepancias en la forma de pensar.

Esta etapa la relación empieza a ser más real y se va terminando la idealización.

Convivencia

Tras el periodo de conocimiento, la pareja se afianza y se empieza a proyectar una vida común con los proyectos y objetivos de cada uno y se toma la decisión de convivir.

En esta etapa es habitual que descienda el deseo sexual, debido a la rutina, las responsabilidades del día a día y la carga de trabajo. 

El amor se transforma para expresarse de manera más afectiva en forma de apoyo y entendimiento.  Es normal que esta etapa sea crucial en muchas parejas, siendo la etapa clave que define si la relación tiene futuro.

Autoafirmación

Tras la etapa anterior en la que por lo general, existe un deseo de querer hacer todos los planes juntos ya que suponen una novedad y experiencias nuevas, empiezan a surgir las necesidades individuales. En este momento, la pareja siente la necesidad de hacer actividades por separado respetando el vínculo establecido.

Es habitual que en esta etapa surjan conflictos debido a crisis personales. Suele suponer un encuentro con uno mismo tras pasar un periodo de tiempo centrado en otra persona.

Crecimiento

En este punto de madurez y estabilidad, la pareja suele tener un nuevo punto de encuentro en el que pueden surgir las motivaciones de llevar a cabo un proyecto en común como comprar una casa o ampliar la familia. Con lo que es común que en esta etapa vuelva la ilusión y el entusiasmo por compartir lo que está por llegar.

Adaptación

Suele ser otra de las etapas clave en las que o bien la pareja se consolida o tiene lugar la ruptura. Vuelve a ser una etapa en la que dado el paso del tiempo, los intereses hayan cambiado, quizás los hijos se hayan independizado y pueden llegarse a cuestionar los valores personales.

Por otro lado, puede ser una etapa que vuelva a impulsar a la relación ya que las exigencias y responsabilidades son menores, y el tiempo para compartir es mayor, con lo que pueden volver a surgir proyectos diferentes e ilusiones como al principio de la relación.

Todas estas etapas son normales en una relación de pareja, si te sientes identificada con alguna o sientes que estás atascada en tu relación. No dudes en contactar con nosotras para tener una consulta gratuita que nos permita evaluar tu caso.

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